El equipo de Martín Demichelis se mide ante Vasco da Gama por el tercer y último amistoso internacional en los Estados Unidos.
Luego de las victorias frente a Rayados de Monterrey y Millonarios de Bogotá, River llegó a Orlando con la intención de cerrar su gira de amistosos en Estados Unidos con una nueva alegría. Desde el vamos Martín Demichelis sorprendió con la formación y con el dibujo inicial: un 4-3-3, con Franco Alfonso como uno de los extremos y con Nacho y Aliendro como interiores en la mitad de la cancha. Además, abajo plantó nuevamente una línea de cuatro, con Maidana y Mammana como centrales.
El ensayo del ténico millonario pareció no tener buenos resultados en los primeros minutos de juego, en los que Vasco da Gama presionó sobre la salida de la defensa de River, recuperó muy rápido en balón y puso en apuros a Franco Armani, que respondió de buena manera en sus primeras intervenciones. A los 4 minutos llegó una de las más claras de la primera etapa: Gabriel le ganó las espaldas a Mammana, remató a quemarropa y el Pulpo de Casilda respondió con la solidez habitual.
Cuatro minutos más tarde, producto de otra desinteligencia defensiva, José Luis Rodríguez quedó de frente al arco y sacó un zurdazo desde la puerta del área que se fue por encima del travesaño. No fue el único susto: a los 11 minutos llegó otra vez Vasco, esta vez con un centro de derecha a izquierda. Erick Markus cabeceó de pique al suelo y Franco Armani voló para la foto. Contuvo en un solo tiempo. Hasta ahí, era todo del equipo brasilero.
El equipo de Martín Demichelis entendió que tenía que hacer un partido de transiciones rápidas, sin complicarse en la salida desde fondo. En definitiva, tenía que jugar a un toque y salir por las bandas, donde Vasco da Gama jugaba con sus laterales adelantados y dejaba amplios espacios a sus espaldas. A los 17 minutos el Millonario tuvo su primera chance a través de un tiro libre sobre la izquierda que ejecutó Franco Alfonso y que alcanzó a desviar Alexander Silva a puro reflejo.
Cinco minutos más tarde, River volvió a mostrar fortalezas desde el balón detenido y como sucedió hace unos días atrás en el encuentro frente a Millonarios, ganó en las alturas para abrir el marcador. Esta vez el protagonista fue Emanuel Mammana, que le metió un cabezazo tremendo a un centro preciso de Nacho Fernández que cayó sobre el punto penal. El central del Más Grande puso la pelota contra el palo y comenzó a torcer la historia del partido.
